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domingo, 31 de julio de 2016

La Rumba ...



La rumba

El guaguancó es un modo de la rumba y todo cubano que se respete es rumbero de fundamento: rumbero en la paz, en la guerra y en todo lo de entremedio. Hasta para fajarse arma rumba el cubano, y entra al baile de los balazos como arrolla la multitud tras los tambores que la llaman:

Yo gozo. Y si me tumban, mala suerte. Pero gozo.

En cualquier calle o tierral se suelta la música y no hay quien la pare. Suena la rumba en tambores o cajones, y si no hay tambores ni cajones suena en los cuerpos, suena en el aire; y hasta las orejas bailan.

Del libro; Las memorias del fuego III
De: Eduardo Galeano
Pág. 156

Saludos Totales …

domingo, 13 de abril de 2014

“Robo” en el Estadio - Andrés Gómez Vela

La nota es extraida de la pagina digital de Erbol ...
http://www.erbol.com.bo/noticia/social/10042014/hinchas_denuncian_robo_en_partido_bolivar_emelec

Y dice: ...

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Centenares no lograron ingresar al partido
Hinchas denuncian “robo” en partido Bolívar-Emelec
Jueves, Abril 10, 2014 - 08:57

Centenares de hinchas denunciaron que se quedaron en la víspera fuera del estadio Hernando Siles, en La Paz, con los boletos en mano, porque no pudieron ingresar a ver el partido Bolívar-Emelec, por la copa Libertadores de América.
En diferentes puertas del estadio hinchas indignados expresaron su molestia y dijeron que fueron víctimas de robo y estafa. Policías y algunos responsables de las boleterías les comunicaron que ya no podían entrar, porque el escenario miraflorino se encontraba lleno.
Miguel Prieto, en Facebook, dice “soy bolivarista... pero estas situaciones son indignantes, abusivas y falta de respeto al hincha que hace un esfuerzo para ir alentar y se choca con estas situaciones, pero todos nosotros sabemos que hay un culpable (irresponsable). Qué pena... anoche era toda alegría, pero ahora al despertar nos enteramos (de) estas situaciones, espero esto llegue a las manos de Claure. Respeto por las personas que tienen una butaca numerada como también uno de la curva o de general”.
Las protestas de los hinchas celestes van creciendo en las redes sociales, unos apuntan a los dirigentes y otros piden explicación sobre el “robo” de las entradas para el cotejo entre el Bolívar y Emelec.
Baldwin Montero señala “buena descripción – señala a la crónica de Andrés Gómez – de lo que vivimos anoche. Nos tuvieron corriendo de puerta en puerta con las entradas que compramos en boletería, no de los revendedores. Además de robarnos se burlaron de nosotros. Esto no se repara con la devolución de entradas, los responsables deberían ser procesados por estafa”.
El “dueño” de Bolívar, Marcelo Claure, desde Estados Unidos pidió disculpas por el incidente y dijo que salió de su control.
“A la gente que quedó fuera, mil disculpas. Gracias a los hinchas por llenar el estadio, fue un factor influyente, el buen bolivarista está en las buenas y en las malas”, dijo.
“Robo” en el Estadio
Andrés Gómez Vela
La noche de este miércoles mientras se jugaba el cotejo Bolívar - Emelec se consumaron algunas paradojas, incoherencias y un “robo” de cara al público.
1. A eso de las 18.35 cerraron las puertas de la General del estadio Hernando Siles, argumentando que ya no había espacio. Señor Loayza, si ya no había espacio, ¿por qué vendieron entradas más allá de la capacidad del Estadio? Sabe usted que es un delito la sobreventa.
2. En su desesperación, la gente, furiosa, se cansó de insultar a los inocentes boleteros, “no sean cojudos, pendejos, carajo, tenemos entradas”. Señor Loayza, ¿por qué expone al oprobio público a inocentes? Usted y sus colegas son culpables. Menos mal que no hubo consecuencias porque la bronca celeste se autocontroló.
3. Como los hinchas no se movían y empujaban para entrar por las puertas de la General, los policías pusieron en circulación una frase desmovilizadora: “vayan a Preferencia, ahí les van a dejar entrar”. Otro dijo: “también pueden entrar por la Curva Sur”. Los hinchas crédulos se lanzaron en busca de las puertas señaladas y cuando llegaron al lugar les cerraron el paso. Señor Loayza, ¿por qué empuja a la gente a mentir?
4. Al interior del estadio ya había estallado el primer grito de gol. Afuera, seguían los gritos de indignación de centenares de hinchas. Muchos de ellos y ellas tenían entradas para butacas y preferencia. En medio de empujones, un policía gritó: “ya no hay espacio”. Entonces, un señor con chalina celeste y blanca le respondió algo lógico: Entonces, ¿quién carajos está sentado en mi butaca, si mi entrada es numerada? ¿Está sentado acaso Loayza o uno de sus amigos?
5. El partido ya iba por cuarto de hora y la gente no se movía de la puerta principal de preferencia. En ese momento los policías del lugar se comportaron a “su altura”. Uno de tres estrellas gritó a hombres y mujeres como si fueran sus subalternos: “Nadie más va a entrar, cierren la puerta”. ¡Qué canallada! Estaba echando a la gente que había pagado su entrada, ¿pueden creerlo? 
6. Otro uniformado espetó a los hinchas que habían PAGADO: ¿por qué no vienen temprano? En ese tipo de momentos y ante ese tipo de frases uno no sabe si sentir pena o rabia. En las entradas no decía “hora de ingreso sólo hasta las 18.13”. Lo que significa que uno podía y puede ir al estadio si quiere faltando 15 minutos para el final, pues se supone que su espacio está reservado automáticamente. 
7. Otro vestido de verde olivo volvió a vociferar: “¿Por qué no vienen a las cuatro de la tarde o en la mañana?” ¿No se habrá enterado este Policía que la gente trabaja y que por eso va al Estadio al filo de la hora? Hay algunos empleos serios y uno no puede irse de su laburo como el Señor Loayza a la hora que le venga en gana, así sea el jefe.
8. Ya habían pasado algo más de 20 minutos del partido y aparece una señorita de cabellos teñidos color amarillo con aire de generala autoritaria. Mira con desdén y grita: “Si no se ponen en orden, no entran”. “Pero, ¿qué se cree esta boluda?”, cuestiona otra señorita con acento chapaco, muestra su boleto en mano para preferencia y agrega: “Oiga, hemos pagado nuestro dinero, no nos está haciendo un favor, usted no nos puede echar, devuélvanos el dinero y nos vamos”. Pobrecita ella, lo que tiene que sufrir por culpa de dirigentes del Club Bolívar.
9. Lo paradójico sucedió cuando la Policía comenzó a resguardar y defender a los cómplices del “robo” y maltrató a la gente honesta que había pagado su dinero. ¿No tendría que haber sido al revés?
10. Los hinchas fueron a ver a los jugadores no a los policías ni a los boleteros, pero por la mala fe de algunos dirigentes del Bolívar se quedaron viendo las rejas y discutiendo con policías que no tienen ni idea de cómo actuar en este tipo de situaciones. Vaya incapacidad, sólo vociferaban contra la gente honrada que les enrostraba sus boletos que les había costado a algunos más que el salario del día. “Con razón, cojudos, les han roto los cooperativistas”, grito un hincha que tenía los colores del Bolívar en sus mejillas. ¡Pobres policías, lo que tienen que sufrir por la irresponsabilidad de otros!

11. Ante tamaño “robo” cometido frente a 38 mil hinchas, cámaras de televisión y transmisión en directo de radios, ¿quién podrá asumir defensa y sancionar a los culpables de la estafa? ¿El Defensor del Consumidor, el Ministerio Público, Impuestos Internos o Loayza?
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Saque usted sus propias concluciones, pero a los de Baisa esto les saca "ronchas" ...Saludos Totales ....

jueves, 26 de diciembre de 2013

4 de 5, el Tigre te mata (crónica de un día de gloria: si la pasión no se cruzara por tu corazón… ¿qué valdría la vida?


4 de 5, el Tigre te mata (crónica de un día de gloria: si la pasión no se cruzara por tu corazón… ¿qué valdría la vida?


26 de diciembre de 2013 a la(s) 9:05


De: Ricardo Bajo H. 
(suplemento La Ramona, periódico Opinión de Cochabamba, domingo 29-12-13)

El día antes de la gloria el primer equipo de The Strongest va al cine (al Mega). El director técnico, Eduardo Villegas, ha elegido una buena película: “me han dicho que es bueno”, me dice al ladito de las pipocas. Se ha puesto de “moda” desde hace unos años romper y amenizar las concentraciones ante importantes partidos llevando a los jugadores al cine más próximo. Normalmente se elige la peli exitosa de turno, el “blockbuster” de marras, una de acción de superhéroes o la tonta de la cartelera. Villegas es diferente: tiene para elegir entre “hobbits”, lluvias de hamburguesas, masacres en Texas, “Thors” y demás vainas… pero la marcada es: “El abogado del crimen” (The  counselor”) de Ridley Scott. Me acerco al dt mientras compra huevadas para comer: “mañana ganamos el campeonato, este torneo es típicamente stronguista, llegando de atrás, calladitos, unidos, cuando todo el mundo nos ha dado por perdidos”, le digo. “Ojalá, así sea”, repite Villegas dos veces.

Es la tarde-noche antes del día antes de la gloria y el plantel completo del “tricampeón” ve una película con el telón de fondo del narcotráfico entre México y Estados Unidos; violenta,pérfida y sensual; un tratado sórdido sobre el mal, el dinero, el poder, la codicia y su primo lejano, el dolor; sobre cómo un par de rayas de cocaína puede destrozar cualquier plan, cualquier sociedad, cualquier amor; con imágenes espectaculares de tigres veloces cazando a pobres presas que corren como sin ton ni son, como conejos si cabeza. Todo un aviso para el día después, el de la gloria.

Llego al Siles media hora antes de las cuatro de la tarde,no he comido mucho, apenas un ceviche simple pero “todo” se me ha quedado trancado en la garganta como un nudo insoportable. De yapa, los nervios se han alojado en la panza. La curva sur luce abarrotada, entusiasta y canta como siempre, en las buenas y en las malas. La curva norte se va tiñendo de colores ajenos, de un oro y negro encantador; algunos cuates de la barra (de “la banda de la tapa”) alientan desde ese costado del alma. Con el paso de los minutos, la curva de enfrente queda completa: algunos amigos con Tigre de Oro de la curva sur llegan tarde y se ven “obligados” a irse a la norte, bandeja alta. Reniegan harto pero me acuerdo: siempre que llenamos la curva de los pechos fríos, nos va bien. Todas las cábalas se cumplen como Dios manda: hoy va a ser un gran día de gloria.

Salta el equipo, pasillo de las chicas, atronador recibimiento al equipo completo (titulares, suplentes, juveniles, cuerpo técnico…) que posa con los buzos amarillos; el mensaje es claro: somos un equipo y caminamos unidos, jamás jugamos en silencio. Cumpliendo mi cábala del tricampeonato, saludo a Villegas y le confieso mis dolores angustiosos de panza y mi puto nudo de la garganta. El cochala, hipertranquilo y risueño, me contesta con una sonrisa: “tranquilo, ahorita se te va a pasar”. El “ahorita” dura más de dos horas. Solo cuando el capitán Pablo Escobar levanta la copa, más de dos horas después, se me pasa todo. Pero para arribar a ese puerto de felicidad, queda harto todavía, mucho por padecer, para variar: “Hace falta más valor para sufrir que para morir”, decía Napoleón. Valor, garra, coraje, huevos…: los stronguistas tenemos hartos sinónimos para eso que jamás lo vivirás ni conocerás en las academias.

Y sabemos muy en el fondo de nuestros corazones que la forma más auténtica de atesorar un sentimiento es sufrir por esa pasión. Sabemos gozar como nadie y padecer como ninguno  pero no por eso sufrimos menos. 
Real Potosí, con el técnico de nuestro primer título (4 de 5) en la preferencia, castigado por sanción) nos ataca de inicio, juega de tú a tú, obliga a Daniel Vaca a volar para salvar el arco. Tenemos la pelota pero no hacemos daño. En Potosí, Nacional y los de enfrente empatan a cero: va a ser una tarde jodida. Al promediar el fin de la primera parte, Diego Bejarano que ha vuelto a su posición de central, cabecea un corner en el primer palo y pone a toda la hinchada de pie, gritando como en el Coliseo romano, “Tigre, Tigre,Tigre”. 

Minutos después, con la pelota intrascendente en mitad de cancha, el Siles estalla otra vez: hay más de 30.000 personas escuchando la radio y desde Potosí llega un grito de goooool. Ha marcado Iván Huayhuata, también de cabeza. Se festeja en La Paz mucho más que el propio gol stronguista. 

Termina la primera parte: los colegas bolivaristas de las radios (puesto de cancha) lucen apesadumbrados, con una sonrisa tonta: “queda harto, nos festejen antes de tiempo”, me dice uno. Luego esa noche y al día siguiente repetirán todos como máquinas sonsas: "Es sólo fútbol". Siguen sin entender (ni sentir) nada. 

En el descanso, la ola comienza desde la Sur. La segunda parte son los 45 minutos más largos de mi vida. Un cuate de la barra Los de Adentro me regala una gorra amarilla que pone “La barra de los kilómetros”. Han acompañado y alentado al equipo en todos los desplazamientos; y estuvieron en los dos viajes al “infierno” en los que el Tigre ganó seis de seis puntos en tierras calientes de Warnes y Montero. 

Creo que ahí ganamos el torneo. Es mentira, ganamos el título mucho antes; lo hicimos cuando nos hirieron el sentimiento más profundo, nuestro orgullo, en esos tres partidos desastrosos de mitad de campeonato, cuando el eterno rival nos ganó, perdimos por goleada en Sucre y no pasamos del empate contra el colero Aurora en Cochabamba: un punto de nueve. Todo parecía perdido y los rivales comenzaban a hablar del bi,incluso del tri que se venía, al año (pobres zombies ilusos). “Cuanto tocas el orgullo de un Tigre, el Tigre te mata”, va a decir más tarde el caudillo Pablo Escobar, ya con la estatura de los dioses aurinegros, los Galarza, los Fontana, los Luna, los Ovidio…

Villegas cede la iniciativa a Real Potosí para jugar como más le gusta: agazapado como un gran felino para matar al contragolpe. Así llega el 3-0 con miles de cuerpos pegados a la radio y a las transmisiones desde Potosí. Bolívar–atenazado y noqueado- no reacciona (hace ya semanas que en realidad ha perdido el campeonato) y el capitán stronguista Pablo Escobar –en plena cancha, a pesar de su expulsión en el partido anterior- camina nervioso con sus audífonos conectados entre la curva sur y la banca de suplentes. Tiene un ponchillo de prensa para estar camuflado en ese sector; podía haber viajado a su Paraguay natal junto a su familia que ya está allá pero ha preferido quedarse para hacer piña, para lanzar esa arenga que todavía resuena en nuestro disco duro.

 Al a seis de la tarde se consuma la hazaña: un equipo con la mitad del presupuesto mensual que el puntero hasta la última fecha lo había hecho de nuevo; el Tigre resucita otra vez de sus cenizas para decirle a toda Bolivia que no está muerto quien batalla hasta el último aliento de su vida. La única guerra que se pierde es la que se abandona; y The Strongest jamás dejó de creer ni por un momento en el sueño de un nuevo título: el más hermoso, el más emotivo, el más anhelado, el más festejado. Particularmente, en mi caso, como vasco-boliviano de impura cepa que soy, ganar así -en tiempos de satélites y descolonización- a a un equipo "reforzado" por españoles y "portugueses" mudos, tiene un gustito aparte, una yapita deliciosa.

Con jugadores llorando sobre el césped con otra vuelta olímpica (como un tocado Sacha Lima y otros), el recuerdo se me sale del cuerpo para brindar y honrar por aquello stronguistas que ya no están (como el colega de prensa Franchesco Díaz Mariscal y otros) y festejan desde el cielo más aurinegro que nunca. 

The Strongest logra su campeonato más dulce: hace escasos meses el puntero Bolívar le sacaba siete unidades; los problemas económicos arreciaban en Achumani; algunos dirigentes apuntaban al segundo lugar como objetivo; en la acera de enfrente celebraban por anticipado el “bi” y pocos daban un peso por el Tigre (salvo un equipo unido en la adversidad y una hinchada fiel y entusiasta como pocas, como ninguna).

Acaba el partido en Potosí (el pecho frío ni siquiera ha empatado el partido que debía ganar) y minutos después explota La Paz. No damos una vuelta olímpica, caminamos varias y en sentido opuesto: Pablo y el presidente Kurt dan la primera mientras el equipo festeja con la curva sur; el cuerpo técnico realiza otra vuelta saludando con el puño en alto y la mano en el corazón; y ya con la Copa en la mano, todos trotan  y ofrecen el trofeo más soñado, ése que le arrebamos al eterno contrincante de las manos. 

El equipo convocado por el capitán y el arquero (los dos líderes del equipo) se reúne en la mitad de la cancha; forman un círculo con todo el plantel, rodeados por prensa e hinchas que han saltado al césped: llaman a Villegas y Vaca trae al presidente Kurt acompañado de su esposa. Arrodillados para rezar, Escobar improvisa antes una arenga que me hace recuerdo a la "haka" guerrera de los “All Blacks” de Nueva Zelanda, el invicto equipo de rugby: "Una vez más demostramos, hicimos callar bocas una vez más; a los que hablan, a los que festejan antes, a los que son de acá y son negativos; le enseñamos cada uno de los que están acá y de la hinchada que no hay que desistir nunca; nunca hay que desistir; siempre hay que apoyar en la buenas y en las malas. Somos el mejor grupo de Bolivia, de compañeros, de jugadores; acá somos antes que jugadores, personas; hay que respetar;  a las personas se las respeta. Cuando vos le tocas el orgullo a un tigre, ¡el Tigre te mata! Y presidente, esto es para usted, ¿tuvimos problemas? Tuvimos problemas. Pero este equipo sale campeón…¡con poca plata y muchos huevos!". 

Mierda, carajo, las lágrimas me brotan como pelotudo y ha vuelto el pinche nudo en la garganta. El estadio que se va vaciando ha escuchado en silencio total el discurso estremecedor del capitán. Alguien entona el mítico "stronguiiiistas, ¡warikasaya kalatakaya!, ¡hurra hurra!... ¡que viiiiva "The Strongest"... el ajayu del Chupa Riveros desciende desde los cielos. Luego, Vaca reza.

El estadio se vacía poco a poco y el festejo se desborda por toda la ciudad de La Paz y el resto del país. Allá donde respira un Tigre emocionado, se escuchan petardos, gritos, música…: el pueblo stronguista celebra en toda la patria (y fuera de ella). Alrededor de la fuente del Prado, los aurinegros se abrazan, cantan, saltan, se acuerdan de los amargos, beben… Hace frío pero hasta las cinco de la mañana se quedan algunos.  Ha sido un día de gloria, de ésos que vamos a recordar por generaciones, de ésos que se quedan tatuados para que la nostalgia haga su trabajo, por los siglos de los siglos.  Si la pasión loca no se cruzara alguna vez por tu corazón… ¿qué valdría la vida? Las imágenes de los tigres de la película de Scott cazando y devorando se repiten en mi retina. Somos campeones otra vez. Ya lo ves. En la curva sur, la hinchada recoge un trapo nuevo que dice: "Cada día que pasa, mi amor es más grande". La pasión mueve montañas. Los stronguistas viviremos y venceremos, cantando como cuerdos para morir como locos.

Post-scriptum: Esta crónica está dedicada especialmente a la memoria del profesor Jaime “El Pollo” Revollo, hincha aurinegro que falleció de una embolia en uno de esos partidos –a finales de noviembre- cuando el Tigre ya se había metido entre ceja y ceja que el torneo -a pesar de los pesares- se iba a vestir de amarillo y negro.

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Texto de Don Ricardo Bajo H

https://www.facebook.com/notes/ricardo-bajo/4-de-5-el-tigre-te-mata-cr%C3%B3nica-de-un-d%C3%ADa-de-gloria-si-la-pasi%C3%B3n-no-se-cruzara-p/10153707913025602 


Saludos Totales ....

La virgen contrabandista (Maria Galindo)


La virgen contrabandista
María Galindo 


Nuestra virgen andina no lleva aguayo y ha cambiado su pollera por un práctico buzo que usa en las amanecidas que se pega para pasar su contrabando hormiga por la frontera. 
Es una virgen cargadora, es una virgen especialista en seleccionar la mercadería que más venta tendrá; es una virgen conocedora de todas las fronteras. Ella podría darle lecciones de economía a Arce Catacora y lecciones de productividad a Teresa Morales. 
Ha transitado todas nuestras fronteras, porque para ser una virgen contrabandista tiene espíritu de exploradora, es especialista en manejar las leyes de oferta y demanda, y con ese poderoso conocimiento escoge su mercadería. 
Sabe que todo es traer y traer, porque acá los panetones, la ropa, los juguetes, el cielo y las estrellas, todo, viene de otro lado y nada es boliviano. 
El día de Navidad, mientras el Salvador nace en las casas de los burócratas con todo tipo y condición inimaginable de regalos, ella estará en la calle intentando acabar la mercadería navideña, para luego pasar a sacar los calzones rojos y amarillos de Año Nuevo.
Es tradición ya pasar la Navidad en la calle vendiendo, para ella es una adicción acabar la mercadería hasta cualquier hora. 
Es una virgen callejera, sin pesebre ni corral. Sus wawas han crecido en los cartones de mercadería y su techo es el cielo. Su vida es pagar deudas y volverlas a contraer, su vida es coimear al policía de frontera, y en eso sabe que todos los gobiernos no son iguales, sino idénticos.
Se sabe en el rubro, que mayor ganancia genera en el país. Ni loca se pondría a producir ropa, porque de costurera sabe que se moriría de hambre. Sabe que no hay cómo competir contra el contrabando y la variedad que te ofrece la industria china, por eso ella es contrabandista y no obrera.
La virgen contrabandista no tiene organización, ni movimiento social, ni partido político ni religión. Sobrevivir es su desafío: comer bien cuando gana bien y hambrear cuando pierde. Salta de una condición a otra en un abrir y cerrar los ojos. Todo depende de la suerte que le toque al cruzar la frontera. 
Los días de la semana son todos de trajines, sin domingos, sin lunes. No tiene patrones y a esta altura tampoco los soportaría. Ha desarrollado un espíritu tan independiente como el de un pájaro: vuela y atraviesa las fronteras sin pedir permiso a nadie. 
No conoce médico, ni planes de vivienda ni nada de lo que se va ofreciendo por ahí le llega a ella. La virgen contrabandista sabe que los grandes contrabandistas pasan con visado gubernamental las fronteras como siempre; es a ella a la que revisan y husmean, a la que el COA de frontera extorsiona, como siempre.
La virgen contrabandista es una mujer ilegal: ni pide ni da factura para nada, porque para nada le sirven esos papeles. El mundo de la legalidad la usa como mal ejemplo, pero para ella ser contrabandista no es un insulto, no se inmuta siquiera.
Ella no es enemiga de la industria nacional, ella es una sobreviviente en una economía neoliberal. Y porque es economista de facto, contadora de facto y administradora de empresas de facto, de sus manos han salido miles y miles de dólares con los que los bancos han construido edificios y millonarias ganancias, que el ministro de Economía exhibe como su gran éxito de gestión. 
En esta Navidad me compraré, sin regatear el precio, una sidra de contrabando, industria argentina y unas copas chinas de contrabando también. Saldré a brindar por las calles con las contrabandistas de la Evaristo Valle, de la Eguino y de la Tumusla.

María Galindo es miembro
de Mujeres Creando. 
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Saludos Totales ....