viernes, 15 de octubre de 2010

Y te mire impotente, Gallina….


Y te mire impotente, Gallina….
No saben cómo me divertí la noche del miércoles. No solo por las circunstancias que sucedieron y pasaron en esa noche tan mágica e inolvidable, si no por lo que causo la diversión mía, a costillas de mis ocasionales rivales.
Si les digo que no me senté en todo el partido, de seguro que no me creen, pero tampoco se les ocurra culpar a la lluvia, ella poco o nada tuvo que ver en este actuar, y tampoco la culpa la tiene la sentadera que no cuenta con unos huecos para filtrar el agua (el error estaba en haber tenido un Prefecto que era un perfecto imbécil) Si no que decidí verlo de esa manera. No se si fastidiaba a mi vecino, tampoco me importara saberlo, creo, veo y siento entender que el FUTBOL se lo vive de pie.
Habíamos a notado el primer GOL, habíamos dado el primer golpe, después de eso se vino el empate del rival a casi el final del Primer Tiempo, y ya algunas sonrisas fastidiosas se asomaban a mis oídos. La mano del portero Farfán, fuera del área y por ende la interrupción de una jugada de GOL, habían ocasionado y desatado mi furia, y despotricaba en la grada mirando a todo lado tratando de encontrar una mirada que compartiera mi criterio. No era para tarjeta amarilla, era expulsión directa y a otra cosa mariposa.
Bajaba las gradas, finalizado el primer tiempo, manifestando mi desagrado y alguna carcajada se filtraba por ahí. No atine a mirar de donde venia, el Frio había entumecido mis dedos, y buscaba que pudiera devolverme algo de calor. El café ya me causa insomnio y no era lo aconsejable, así que decidí “Kaskarle” una “Ranga” que si bien te lo sirven caliente y tiene ají, viene acompañado de una zarza de locoto, cebolla y tomate, la combinación perfecta para recuperar energías y por sobre todo calor.
Mis pies me devolvían para mi lugar de inicio, el frio empujaba a refrigerar el ambiente, y de repente el GOL del desequilibrio se vino encima, y las carcajadas se volvieron visibles. Ahí, parado en la sentadera, mordía la ocasional derrota, soportando comentarios y mufas. El tiempo pasaba y la magia y pendejeada de un muchacho, se transformo en GOL. Apretaba el puño, a media altura, desgarrando la garganta, pero mi grito fue medido, aun faltaba mucho.
El equipo AURINEGRO había volcado el juego, los rivales replegaron armas. Optaban por golpear, pero se veían superados por 2 muchachos atrevidos en su juego. Nelvin Solís y Alejandro Chumacero. Ambos con sus armas, tan simples que se resumen en ENTREGA. Los demás no desentonaban y creo se sumaron al juego. Y mi sonrisa se pinto fisgona entre los ojos de los demás. Vociferaba a viva voz, manifestaba lo que pensaba y lo hacía sin el menor desparpajo. Agitaba los brazos simulando a una Gallina y les decía que ya arrugaban, y me miraban con desprecio y bronca.
Y de repente se genero la jugada del desequilibrio y la soberbia definición del Juvenil Rodrigo Ramallo. Se habían juntado los TRES Llokallas (Nelvin, Alejandro y Rodrigo) e hicieron historia, escribieron una página más de gloria. Tan solo expele un seco grito de GOL!! Levante ambos puños, mire para el cielo y vi que ella también sonreía, el cielo se había despejado.
La impotencia, permitió que nuevamente se desnudaran en su “esencia” y el impotente payaso brinco la reja y agredió a su ex jugador. Ahí fue cuando me desencaje y les recordé aquel 02 de Febrero del 2003, cuando el por entonces “Club Boliche” decidió marcharse y escapar de la posible Goleada. Se fugo del clásico, se marcharon, gritaba; …. “Tan solo falta que se escapen, como el 2003, ¿lo recuerdan?”!!…. Y asomaba mis manos a mis oídos, simulando que esperaba escuchar una respuesta, una réplica. Y tan solo el Silencio me respondía, un silencio tan silenciable como la Norte.
Miraba para todo lado, buscaba sus ojos, y no encontraba una sola mirada que sosteniera la mía, sabían que no exageraba, que estaba en mi terreno y que podía gritar y vociferar lo que se me antojara el partido estaba ganado y no había vuelta que dar, había domesticado a la Gallina. Y fue ahí donde decidieron escapar, se levantaban se sus sentaderas, recogían su plastoformo, y optaron por bajar cabizbajos, empapados en la derrota.
Tan solo recuerdo que te vi impotente Gallina, enmudecida más que otras ocasiones, con un silencio que te carcomía en tu derrota, tratando de buscar una razón para tu Impotencia. Culpastes a todos, y buscastes desesperadamente una razón y/o justificación a tu derrota, culpastes incluso a tus calzoncillos (si es que no tienes calzones) y aun así una dama, con los calzones bien puestos, es mucho más valiente que tu.
Me divertí, goce, disfrute. No solo te había derrotado, si no que te vi en tu máxima expresión, te mire Impotente, Gallina.
Y te mire impotente, Gallina …..

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