jueves, 2 de junio de 2016

Don Pedro Casale …“¿Las malas palabras, les pegan a las buenas?”…


Esta es la historia de Don Pedro Casale, hincha a muerte del Canalla de Rosario, en este cuento adaptado, se transcribe su experiencia llena de vida por Don Futbol y ese apasionamiento casi anormal pero bastante muy normal para todos nosotros amantes de este deporte, de este juego y por sobre todo de esa camiseta que es la misma piel, y esa bandera que flameamos con nuestros colores. Historia transformada en cuento, o cuento adaptado a una historia sublimemente mortal de un tal 19 de diciembre…

Y entonces el cuento cuenta…

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MUCHOS DE USTEDES ya conocen la historia. Y los que no, la tendrían que conocer. No porque sea mía, una víctima fatal del amor en el futbol, sino porque la narro ese chambon que puede escribir emociones como si las estuviera viendo. Casi nada, che. Mi vida y mi muerte, mi estupendo asesinato consentido, mi suicidio forzado, están contados por el Negro
Fontanarrosa ¿Y quién lo hubiera escrito si ese día me quedaba en casa, o en la quinta de mi hermano? Nadie, pero nadie de nadie. Quien carajo lo iba a contar. Si yo faltaba al clásico, a ese clásico, solo García Márquez me hubiera representado, y en ese cuento del naufrago, porque ni en pedo me quedaba a vivir el infierno en Rosario. No, no, gracias. Preferí el cielo. ¿Iba a faltar justo a esa cita? ¿Iba a estirar mi vida al costo de perderme lo mejor de la vida?

Empecemos desde el empiece. Yo nunca, pero nunca, jamás en mi canalla vida, había visto perder a Central contra la Lepra, allá por 1971. ¡Y no arrugaba, eh! Iba a todas las canchas, siempre, salvo alguna que otra vez. Cuando por puta casualidad me pasaba algo, una enfermedad o uno de esos quilombos en serio que te impiden ir a tu funeral y hasta perderte un clásico, los lepra nos pasaban el trapo. En la OCAL saben que es verdad.

Y esa vez no era joda. Yo estaba estropeado del bobo, de adeveras. Hacía dos años me habían levantado como una milanesa después de un infarto y, cagando aceite, me devolvieron a casa con la condición de guardarme en el freezer para toda la vida. Si, señores, con esa crueldad que les digo. Lejos de las canchas, lejos de los árbitros, lejos de arroyito… Me lo banque. Un tiempo, me lo banque como pechofrío en su cubetera. Me lo banque, tanto como pude, hasta que aparecieron ellos, mis entrañables asesinos.

El Colorado. Miguelito, el Negro, todos los amigos de mi hijo, que ya andana en otras tierras (por suerte) vinieron a hincharme soberanamente las pelotas para que volviera a las tribunas, ¡Y contra Ñubel! ¡Qué impotencia, la gran puta! ¿Cómo hacia para decirles que ni muerto me perdía ese partido? ¡¿Cómo hacia para decírselos, con mi mujer y mi hija mirando?! ¡Con el médico mirando en el consultorio! Toda mi familia estaba de acuerdo: mi regreso a un estadio era una absurda utopía. No había lugar para vacilar. En pleno ruego de los pebetes les respondí que no, un rotundo no. Y en seguida percibí ese cruce de miradas entre canallas seriales que pensaban sacrificarme igual, contra mi voluntad, para impedir la humillación, para salvaguardar la salud mental de los niños centralistas…

Dios, ¿podía ser tan mierda de negarme a semejante causa?

Mi señora creía que sí. Y mis intentos de engañarla, a ella y al médico, lo acepto, habían sido bastante pobres. Pensé mucho para llegar al más elaborado de todos, pero evidentemente, en algo falle.

-          Me consiguieron un turno con un cardiólogo cubano en Buenos Aires, y tengo que viajar si o si – le enfatice a la gorda, convencido.
-          ¿Y que día te dio cita? – sonrió, con insensible sarcasmo.
-          El domingo – balbucee, con la cara dura y el corazón partido.
-          Si, seguro… Si el cardiólogo se llama Aldo Pedro, que venga a verte a casa – me liquido.
NO TENIA SALIDA. Y esos pibes, de mi sufrimiento, ni idea. Ellos solo pensaban en ellos, y en Central. ¿Y si no iba? Yo también lo pensaba. ¿Qué era casualidad el invicto que llevaba en 59 años? ¿Y si perdía? Un rosarino dijo alguna vez: “Más vale morir de pie que vivir arrodillado”.
Sabía que no iba a faltar, pero nadie más podía saberlo. Tenía miedo. Si, miedo. De la muerte, no, qué carajo me importaba. Tarde o temprano, iba a llegar. Tenía miedo de que fallaran.

Temía de ese soñado operativo para engatusarme, secuestrarme y arrastrarme hasta la popular, como pata de conejo, tan solo fuera una ilusión de mi morbo canalla.

A todo esto, mi bobo seguía galopando como yegua embarazada renga y, aunque el arpa estaba cerca, no era cuestión de empezar a tocar antes del 19. Eso sí que no, eh. Mi pánico era no soportar la ansiedad. Y ahí me salvo el flaco Virulana. En realidad, lo importante fue el bocho del Colorado, flor de hijo de puta el Colorado, que ideo todo para engañarme, pero el Viru, detective cordobés frustrado, convertido en mozo rosarino entrometido, dio con la justa, y me la batió.

-          Así viene la mano, Don Casale. Como saben que el tordo le recomendó escaparle al zogaca del clásico, consiguieron un micro, consiguieron. Justo de la línea 305, la que debe tomar para ir a la quinta de su hermano, y así lo van a ractar para llevarlo al monumental… Me debe la vida ahora, compadre. Gracias a mí, podrá zafar del secuestro.
-          Si flaco, te debo la vida…

Me relaje y, ya sin tensión, espere mi trampa, mi maravillosa trampa, preparándome para mi muerte. No sé como harían para esconder las banderas y la locura en el colectivo, pero verlo sería divertido… Solo Dios y yo sabíamos del pacto.

Tal como estaba previsto, Salí de casa, y me ese inolvidable 305. Todos los pasajeros parecían estar dormitando… ¡Que pelotudos, por Dios! ¡Tenían que verlos! Al gordo Papa lo conocía de la cancha desde que tenía 40 centímetros, y ahora estaba ahí tirado, tratando de engañarme, camuflándose con un bolso en el que se leía claramente “Gordo Papa”. Nunca fue la logística su fuerte. Y encima, ese inconfundible olor a vino mezclado con transpiración se podía oler desde Buenos Aires. Era gracioso, y emocionante a la vez, debo reconocerlo. Una lata de canallas dementes estaban asfixiándose por un amuleto, ¡por mi!

Y ahí comprendí el porqué de tanta caravana ¿entienden? Me cerró por fin el secreto de la OCAL. Ellos estaban eligiendo un posible destino de cárcel, y no perder con Ñubel. Yo estaba eligiendo mi posible muerte, y no perder con Ñubel.

Cuando el Bondi llego a Villa Diego… Mamma mi, ¡tenía que ver la cara de ese pibe, al volante! Claro, ¿Cómo le decís a un tipo que lo vas a matar para que tu equipo gane? Nunca me tuvo que decir. Nadie dijo nada. Tan solo en un instante, una explosión canalla reventó en el micro. Las banderas, los bombos, los papeles, el delirio, la gente…

Me hice al enojado, grite y los putee un poco, en tren de hacerles pagar con algo de culpa el intento de homicidio. Por supuesto, fue totalmente al pedo. Y ya resignado, me dispuse a gozar. Mi cuore tenia que aguantar, todavía un rato más. Lo disfrute, lo disfrute como pocas cosas en la vida.

Solo el negro puede describir lo que yo viví, lo que el vivió, lo que nosotros vivimos ese día. Y Aldo… Y Aldo Pedro… su palomita fue la ráfaga de luz que me elevo por el aire.

¡Así me quería morir! – grite, y deje volar mi alma, impulsada por un Ángel, que me transporto a una dimensión diferente.

-          ¡No te mueras ahora, pelado, la puta madre, que si nos empatan te rompo el culo a patadas! – no era un ángel, advertí, era un gordo en camiseta que me estaba levantando.

Y el resto fue un regalo de Dios. Me dejo sufrir hasta el final del partido para verlos sufrir a ellos, para verlos gritar “uhhhh…”. Y nunca más feliz, y nunca más enamorado de la vida que siempre se está yendo, o de la muerte que siempre está llegando, o del gordo en camiseta que me vuelve a estrujar, o que mierda, enamorado de Central ¡que siempre esta! Gracias Poy, y hasta cada 19 de diciembre. Tan solo llego la hora. ¡Qué importa! Ya lo dijo el Negro. “Si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo esa, hermano! Yo elijo esa”.

AHORA, PIENSEN. Si no podía tolerar un clásico desde la tierra, ¿Cómo creen que los puedo vivir desde acá? Si tiras papelitos caen cuando termino el partido y la pelota solo se te acerca cuando la revienta el Cebolla Giménez, es complicado. Por suerte, una vez al año, me desahogo, todos los 19 de diciembre, con cada palomita, en Rosario, en Cuba, en Nueva Delhi o en Kuala Lumpur. Acá las veo todas. Es nuestra navidad, o nuestra “fecha patria”, como dice el Negro.

Y, de golpe, una vez más, cara a cara, Ñubel, en la vidriera internacional, en el partido más extraordinario y memorable de la Copa Sudamericana, Rosario en los ojos del mundo. Pasaron 34 años desde aquel día, y como cada clásico, veo latir a los colectivos, siento la piel erizada y, por única vez en la vida, y por primera vez en la muerte, me pregunto si valió la pena haberme ido por un festejo. Me cuestiono aquello del soldado que huye, y sirve para otra guerra. De haber sido así, quizás en este clásico estaría ahí, en el Gigante. Algunos acá, igual, me dicen que soy demasiado optimista. Quizá tengan razón. Después de todo, ya tendría como 100 años.

Es que aquí los nervios me tiran para abajo, empatamos en el Parque, no está mal, pero este sufrimiento no se lo deseo a nadie. Lo bueno de todo esto es que ahora, sin preocupaciones, puedo comer choripan, gritar como un desaforado y saltar enajenadamente, como si estuviera en una platea de prensa.

Y cuando entra el Canalla, todo es igual, me explota el corazón una vez más. Fue 0 a 0 allá, y es 0 a 0 acá, pero si ganamos, ganamos. Y si perdemos… Nada, guevadas, imposible, yo estoy acá, pero esta vez será como si estuviera ahí. Y cuando yo estoy, no se pierde. ¿O para qué carajo me morí?

De repente, veo nacer ese tiro libre y se me cierra el pecho como en el parto de mi hijo, se me cierra el pecho cuando empieza a correr Ferrari, se me cierra el culo con el cabezazo de Rubén y me quiero volver a morir. ¡Te estoy viendo Pirulo! Te estoy viendo pirulo querido carajo, entra corriendo, así, y dale, y dale, y dale academia todavía, y ahora frena, congélate del frio de enfrente que no te quiero dejar de ver. ¡Y no mires mas para arriba, porque voy a bajar nene! ¡Salí!, Salí corriendo, que te estoy viendo Pirulete cósmico, ide que planeta viniste!, ¡Y donde está el Gordo en camiseta que lo quiero abrazar! ¡Gracias, Canalla! ¡Gracias, vieja! ¡Gracias, viejo! ¡Gracias, Dios! ¡Termínalo juez, la puta que te pario!

-          ¿Cuánto falta che?
-          37 minutos – responde algún compañero de nube resentido de la vida.
-          ¿Y ahora?
-          35.
-          ¿Y ahora?
-          ¡35, enfermo!

Miro hacia un costado decidido a maltratar al imbécil que habrá muerto de angustia por no pisar una cancha, y no entiendo mas nada. El paisaje, el color, el olor, la sensación… ¿Estoy acá? ¡¡¡Estoy acáaaaaa!!!

-          Si, flaco, donde vas a estar – me responde, el tipo del reloj, en medio de la marea popular.
-          ¡Estoy acá! ¡Estoy acá, carajo!
-          ….
-          ¡Estoy vivo, señores! ¡Corre sangre por mis venas!
-          ….

El suspenso de un lateral intrascendente, me convirtió en el centro de la escena, por varios segundos.

-          ¡Que miran mal, idiotas, salten, o quieren que nos empaten!

Ya habrá tiempo para preguntar porque, como y demás cuestiones básicas que se le ocurren a uno cuando vuelve a estar vivo mientras está muerto. Ahora solo necesito que termine. ¡Sácala Ferrari! ¡Salgaaan de atrássss!

-          ¿Cuánto falta?
-          ¡35, descerebrado!

Me tranquilizo. Mentira, me callo un rato por que me doy vergüenza. Y entonces sí, el tiempo corre, y corre. Y yo salto, y salto, y canto, y soy feliz, como los 19 de diciembre. Seguro el Colorado, el Negro y Miguelito deben estar aca, zanguangos. Quiero abrazarlos, ya falta poco, falta nada.

Y de golpe, el tiempo se detiene un segundo que dura otra vida, ¡La puta, que vale la pena estar vivo! No me vengan con cientificismos de la medicina. Ya van cuatro minutos adicionales y, si la pelota, esa prostituta pelota, se mete en el arco de Central, yo voy a llorar como hace 34 años, voy a sufrir como nunca en la vida y me voy a morir, pero esta vez de un paro cardiaco. El centro pasa de largo y se va clavando como una inyección letal en mis venas, hasta que le cae al Pelado Silva. Le da de taco, y todo se vuelve oscuro. ¡No! ¡Dios, no!

No puede ser cierto. Estoy listo para volver a morir… Me persigno y veo una luz, pero es diferente. Ah, no, es una bengala, ¿una bengala? ¡¡¡Una bengala!!!

Ojeda hizo la de Dios, y me volvió el alma al cuerpo, Bah, en realidad, yo no tengo ni la mas remota idea de donde carajo estará mi alma y mi cuerpo. ¡Pero que importa! Gracias Pirulo, y hasta cada 29 de agosto.

Ahí está, ¡es el gordo en camiseta!

-          Abrazame, gordo, abrazame y asesiname ahogado como la ultima vez!

ABRO LOS OJOS, y estoy acá arriba, de nuevo, para degustar esta panorámica Canalla que regala mi ciudad. No tengas dudas, Negrito. Si uno pudiera elegir la manera de volver a vivir, ¡Yo elijo esta, hermano! Yo elijo está.

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El cuento original está escrito por: Roberto Fontanarrosa, hincha enfermo de Rosario central; “El Canalla”. Y de este cuento existen bastantes versiones, adaptadas, mejoradas y hasta estropeadas …

Este cuento tiene su particularidad, pues si bien la historia es un cuento, este acontecimiento en el que se ve inmiscuido el personaje central Don Pedro Casale, si es cierta. Es decir, el clásico rosarino disputado un 29 de agosto por Copa Sudamericana, si es real. Lo cual causo repercusiones increíbles en el planeta futbol, pues varios creyeron que ese infarto causado, si fue real.

Otro detalle a rescatar (por mi parte) es la gramática del texto. Es decir las “Malas Palabras” que usa Fontanarrosa en este cuento y su particular modo de escribir, redactar y usar términos que son considerados por muchos intelectuales, como “Malas Palabras”. Esas “Malas Palabras” para mi particularmente le dan el matiz ideal que logran que la lectura obtenga atención e inserción y que sean embolsadas cual portero a Don Balón, hacen pues nos insertemos a ese sentir particular que vivimos o experimentamos todos aquellos que alguna vez (miles de veces) disfrutamos al desenchufarnos del cotidiano a monótono vivir. Estar ahí adentro, con el corazón y las pulsaciones a reventar, de una u otra manera mágica, nos hacen distintos. Es como si en ese momento exacto, corto pero largo, nos llenáramos de vida, de autentica y disfrutable vida. 

…“¿Las malas palabras, les pegan a las buenas?”… cuestiono y refuto el gran Roberto Fontanarrosa en un seminario sobre literatura. Ese detalle lo adjuntaremos en alguna otra ocasión. Pero, si las “Malas palabras” existen, pues ¿Por qué no usarlas?…

Espero les haya agradado este texto adaptado y buscaremos otros para seguir palpitando el corazón futbolero, con el que nacimos…

Saludos Totales…


lunes, 18 de abril de 2016

Warikasaya!! …Kalatakaya!!...




Warikasaya!! …Kalatakaya!!

En el libro “Pasion Centenaria” de Don Ariel Sanjinés Díaz, encontraremos dos versiones del Grito de Guerra Atigrado, pero antes de eso nos preguntaremos lo siguiente:

¿De dónde y cómo nace nuestro grito de guerra?

THE STRONGEST en sus más de 100 años, reúne sin lugar a dudas una infinidad de datos, anécdotas y curiosidades, propias de un Club de Fútbol, y entre una de ellas y como buenos ciudadanos Atigrados está el de conocer y saber responder el cómo se origina nuestro tan famoso, autentico, original y temeroso grito de Guerra.

Así es que, revisando las páginas del Libro: “Pasión Centenaria” de Don Ariel Sanjinés Díaz, nos encontramos con estos párrafos que intentan explicar el origen de nuestro grito de guerra. Entonces, la primera versión comienza allá por mayo de 1931, y la segunda y quizás la más repercutida y conocida un par de años después.

Y dice:
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… Pasado el amistoso ante New Players, el elenco “Stronguista” fue invitado a una gira por la capital de la republica, Sucre, para celebrar el aniversario del 25 de mayo, sus rivales, Junín y Stormers, ambos cayeron ante el “Tigre”, según comenta Oporto Lenz:…“la delegación estaba presidida por el titular Adolfo Azcarrunz y el delegado Francisco Villarejos, periodista, quien, hablaba aymara, antes de la primera presentación del plantel en Sucre, renio a todos los jugadores y les enseño un grito para que salieran a la cancha ¡Huarikasaya… Kalatakaya…!!!, proverbio que a toda voz y con todo vigor debía de gritar el capitán del equipo, para ser respondido no solo por los futbolistas, sino por los hinchas, con los términos: ¡Hurra, Hurra…!!!, como expresión de un grito de combate, así nació y se creó esta famosa frase que significa más o menos “Rompe la piedra, tiembla la Vicuña”, es decir, el juego del equipo se equipara a la fuerza y a la agresividad del frio de la montaña, capaz de agrietar o desportillar a sus rivales, o incluso hacer estallar a las mismas piedras”.

La versión de los hinchas “Gualdinegros” es que el grito de guerra ¡Warikasaya… Kalatakaya…!!, nación en una verbena de San Juan, Humberto “chino” Riveros (tio del “Chupa”, hincha No 1) un genio para todo, quiso darle un sentido al juego de THE STRONGEST y como hablaba aymara, empezó a gritar ente todos los presentes, quienes respondían Hurra, Hurra. Nunca se sabra a ciencia cierta, cual es la versión original sobre el grito de guerra.
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Ahora. Un dato a conocer y resaltar al respecto de nuestro grito de guerra.

THE STRONGEST nace y se origina tras una iniciativa popular, y en tal sentido no es de dudar que entre los fundadores y la gente que a posterior llego a cautivarse por los colores y estigma de muestra institución, todos ellos hablaran y conociera y supieran de hablar nuestro idioma nativo de nuestra region, el Aymara. Y este no es un dato menor, mas al contrario, este detalle hace que THE STRONGEST adquiera una mayor relevancia y compenetración social y cultural, y ante este acontecimiento podemos afirmar con certeza que nuestro Club es el único que posee, tiene y usa una frase en idioma nativo original, que es propio y auténticamente nuestro.

… “Warikasaya!!...Kalatakaya!!... Hurra!!...Hurra!!...
Que traducido al castellano diría algo así:
…“Tiembla la Vicuña!!... Revienta la piedra!!... Hurra!! Hurra!!...

Y el Hurra, Hurra, y una vez descifrado el Warikasaya, Kalatakaya, puede tranquilamente ser interpretado como un; Cierto, Cierto, o un; Así es, Así es.

En todo caso la pronunciación en aymara es sencilla, pero esta adquiere una frecuencia impresionante cuando la ejecutamos en conjunto en la mítica Curva Sur. Cabe recordar que este nuestro grito de guerra adquiere su mayor relevancia y popularidad en toda la temporada que fue ejecutada y entonada por nuestro inmortal Raúl “Chupa” Riveros, quien en principio lo ejecutaba en el túnel previo a la salida del grupo de jugadores al acampo de juego (como una especie de arenga), y luego el “Chupa” se dirigía hacia la hinchada y ejecutaba a viva voz el Huarikasaya, Kalatakaya, y este suceso era respondido por todo el estadio y muy en especial por  todos ciudadanos Atigrados de la mítica Curva Sur, quienes respondían con un vigoroso y ensordecedor, Hurra!!... Hurra!!...

Hoy en día ya no contamos con alguien que lleve y cargue la batuta desde los camerinos hasta el campo de juego de nuestro tradicional, autentico y original grito de guerra, pero aquello no impide a que suene y retruene. La fama del mismo ya trascendió nuestras fronteras y es otro de los cientos de miles de detalles que hacen de THE STRONGEST el Club más representativo y arraigado de nuestro pedazo de tierra. Este grito es quizás minimizado por los intelectuales de nuestro futbol local, pero valorizado y repercutido por distintos individuos identificados con este nuestro Planeta Fútbol.

Entonces, terminamos este texto con el sello que nos dejaron y legaron y que nos identifica como fieles ciudadanos atigrados.

Warikasaya!! … Kalatakaya!!
Hurra!!... Hurra!!...

Saludos Totales…

Pd.- parte principal de este texto esta extraído de las páginas del Libro: Pasión Centenaria de Ariel Sanjinés Díaz. Pág. 30 y 31

1930, Campeón invicto y con valla invicta…



1930, Campeón invicto y con valla invicta…
El portero José Bascon se lleva este galardón, que aun no es emulado…

Y el texto de las páginas del libro de Don. Ariel Sanjinés Díaz nos transportan en el tiempo y nos cuentan, respaldan y relatan el siguiente dato histórico Atigrado y nacional…

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…“En 1930, la ciudad de La Paz, contaba con un escenario digno y moderno, el 16 de enero se inauguro en la zona de Miraflores, el estadio “Hernando Siles” (Olímpico La Paz); los equipos llamados a estrenar el césped en un amistoso, fueron los más representativos y tradicionales de esa época, THE STRONGEST y Universitario, clásicos rivales.

El cuadro “Stronguista” venció 3 – 1, y el primer jugador en estrenar las redes, a los siete minutos, el “Aurinegro” Eduardo Reyes Ortiz, luego marcaron Barreda y Pinilla, todos en la primera fracción. Al encuentro asistieron 25.000 personas, abarrotando el cemento del nuevo escenario deportivo.

Con un moderno estadio en la zona de Miraflores, el torneo de 1930 de la Asociación de Futbol de La Paz, se desarrollo con un favorito, de principio a fin, los “Tigres” que fueron campeones, no perdieron un lance; su arco mantuvo el invicto. En la final, derrotaron y dejaron en el segundo lugar a un equipo de reciente fundación (1927), que llevaba el nombre de uno de los libertadores de Bolivia, Bolívar.

En la gran final, disputada el 27 de julio de 1930, los “Aurinegros” vapulearon a su rival de turno, el equipo celeste, que no pudo hacer pie en ningún momento. La alineación: Bascon en el arco, Gonzales y Quisbert en la defensa; Urquizo, Beltrán y Quiroga, en el mediocampo; la delantera, Bullain, Chávez, Pinilla, Toro y Sánchez. Faltando 10 minutos para el término del primer tiempo, una veloz corrida de Chávez, pasa el balón a Sánchez, este toca de primera a Pinilla, quien dispara a una esquina descuidada del arquero rival, Velasco; el 1 – 0 señala justicia en el marcador. Cuando intentaban reaccionar los rivales, los “Aurinegros”, atacan en forma contundente; un tiro libre cobrado por Gonzales, su pase hacia Chávez, quien toca para Pinilla, este desborda y envía un centro, conectado por Toro y Sánchez, quienes incluso ingresan con la pelota hasta dentro el arco.

El segundo tiempo, un verdadero paseo de los “Oro y Negro”, su rival no podía entender que pasaba; Pinilla, en otro veloz ataque, define con calidad ante la salida del arquero contrario, el 3 – 0 ya es lapidario para las aspiraciones celestes, restaban ocho minutos de los 90, un tiro de Bullain pega en el travesaño, el rebote es recogido por el defensa rival, Peñaranda, y el autogol señala el 4 – 0 definitivo y consagra al plantel “Gualdinegro” campeón, invicto de valla (1930).

José Bascon, no paso ningún susto para defender su portería, así que logro mantener su invicto, este torneo ganado brillantemente por los “Gualdinegros” es el primero en la historia de Bolivia, con la marca de no haber recibido un gol en su arco, pocos equipos en el mundo pueden gozar de este privilegio.
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Jose Bascon, arquero imbatible de THE STRONGEST F.C. en los fines de semana, y virtuoso pianista en los restantes días de esas largas décadas  ...

Este acontecimiento de ganar un torneo de manera Invicta y más aun con el arco Invicto no es un dato menor, pues hasta la fecha y pasado más de un Siglo de la creación de la primera asociación de futbol de nuestro país (la AFLP), este acontecimiento no fue, no es, ni será (lo dudo bastante) emulado o igualado por algún otro club de nuestro territorio futbolero. Además de reiterar que este logro se obtuvo ante aquel equipo que con el tiempo se convertirían en nuestros tradicionales malos vecinos del frente.

Saludos Totales…

Texto extraído del Libro: Pasión Centenaria 1908 – 2008
De: Ariel Sanjinés Díaz
Pág. 27, 28, 29. 


Céspedes ...


De todos los cuentos que están plasmados en esta obra de nombre: Warikasaya. Cuentos Stronguistas, este es sin lugar a dudas el que más me agrada, el que más me invita a la imaginación y a releerlo y releerlo, cada vez que abro el libro. Me encanta, es fantástico…
Y el cuento de la Estronguista, nos cuenta…


Céspedes
Mariana Ruiz Romero

Es que usted no entiende, Céspedes, no entiende y dudo que lo haga alguna vez: nunca comprenderá a una mujer corriendo tras una pelota. Menos si esta es de cuero y anda avalada por la FIFA. Claro, usted me dice que una dama de sociedad no hace esas cosas, que el futbol es de hombres y que, además, las mujeres deberíamos estar alejadas del deporte en general, no servimos ni de espectadoras.

En eso quizás le doy la razón, al menos en la familia no oí que alguna de nosotras hubiera visto jamás un partido. Pero que le dábamos a la pelota, a escondidas, pues es casi una tradición. Fíjese que mi abuela, aparte de fumar en el baño para que no la descubrieran, se mandaba unas campanas con la bola, entre cacerolas y guisados, que nos marcaron para siempre. Nadie lo sabe, pero mi madre tuvo que divorciarse por un gol que le hizo a su marido, de chilenita y con chinelas, en secreto entrenamiento que, a pesar de no haberlo visto nadie, lo humillo de por vida.

¿Y qué le puedo decir yo? Claro que se enojo cuando me vio correr descalza en aquel open – house, pero es que de mi madre lo aprendí todo; menos el poder esconder este imán que significa para nosotras una pelota. Menos mal que los tiempos han cambiado, y todavía puedo aspirar a un buen matrimonio a pesar de ciertos deslices sobre el césped. Fíjese, por lo menos puedo diseñar trajes claros que permiten correr sin perder el decoro, hasta pude meter alguna vez goles arriba de tacones altísimos… lo que más nos temíamos, además, va en camino de resolverse. Quitarnos el sexo fue siempre la amenaza más potente, pero con las otras consiguiendo cada vez más derechos, nosotras podremos alcanzar esos placeres sin problemas, quizás alguna vez, sin coartadas. Y eso será pronto, así que no me recrimine mas y vístase, Céspedes, que tengo un pastel en el horno, y en la mañana jugamos con las primas, todas ellas aurinegras.

Del libro: Warikasaya. Cuentos Stronguistas.
Pág. 110, 112

Saludos Totales…

No había sido choli ...


Y el cuento de la Stronguista, cuenta…


No había sido choli
Liliana Carrilo V.


La noche que hizo el anuncio oficial había cena en su casa. Su madre torturo todo el día a las dos empleadas de planta e incluso a la hija de una de estas, que había sido convocada excepcionalmente para moler la llajua y acabo lustrando los pisos. A las siete comenzó el correteo y la bulla de ollas, aspiradoras y gritos. Imposible dormir hasta las diez, como ella había planeado. Salto de la cama y se metió a la ducha. Ya vería que haría hasta las once, cuando debía ir a la reunión de la Barra.

-          ¿Estás segura? Mira que no le va a gustar a tu familia.

Le advirtió preocupado el compañero que un año atrás la había convencido de chacharse a la clase de Psicología social III e ir con él al estadio.

Era una noche de invierno con una luna gorda y brillante que competía solo con las luces del Siles. Mimetizada en la curva sur, asustada por los gritos de la Ultra Sur, al principio trato de descifrar que hacían 22 boludos corriendo tras una pelota; luego se ocupo de ver las piernas de los jugadores y comparar sus dotes. Cuando empezaba a aburrirse, redescubrió el sabor de café de termo con empanadas y luego se entrego seducida ante la grasa adictiva de las patitas y al picante de la ranga que le hacía lagrimear (y eso que ella era la mas llajuera de su casa).

Cuando chupaba de sus dedos la última gota de ranguita sintió que el suelo temblaba ante el grito de miles. El Tigre brillaba, los once en el cancha eran maestros y su gol tenia sabor a dulce, a café caliente, a picante y todo junto. La perfección era posible, después de todo. Entonces tomo la decisión, la más importante de su vida.

Llego a su casa a las ocho y, como era inevitable, la recibieron los regaños de la madre. Que como le hacía eso, que la gente ya llegaría y ella vestida como llokalla. Se cambio rápido, polera amarilla con rayas negras, jean ajustado y botas de altos tacones. Cuando bajo al comedor, solo estaban dos tías viejitas.

-          ¡Ay esta chica, no hagas renegar a tu papa!

Casi le imploraron las doñas abriendo como platos los ojos, que apenas veían.

-          ¡Puta que eres cojuda!
Grito con sorna su hermano, dos años mayor que ella, campeón de bicicrós, estudiante de economía y vicepresidente de la barra celeste.

Cuando su madre la vio empezó a llorar:

-          todo hubiese esperado de voz, pero nunca que seas traidora.

Fue nada comparado con la mirada furibunda que le echo su padre. En sus años mozos, había jugado en la segunda de Bolívar hasta que una lesión  arruino su carrera de libero y lo obligo a convertirse en economista y después en ministro de finanzas. Era diestro con los números pero nunca había dejado la pasión del futbol y menos su amor celeste; por eso, a sus hijos desde nacieron los vistió de color cielo y los lleno de uniformes, recuerdos y cuanta baratija encontrara de su equipo. A su primogénito lo convirtió sin problemas pero a ella, nunca; cosa que no le importaba demasiado porque, finalmente, “las mujeres están negadas para las cosas de hombres”.

-          ¿Cebra?... Estarás loca.

Amenazo el padre mientras dejaba caer el cigarrillo que se apago ante la visión oro y negra.

-          Ahí está, yo no había sido choli.

Respondió serena y salió orgullosa, con polera atigrada y corazón de Tigre. Había marcado su primer gol.


Del libro: Warikasaya. Cuentos Stronguistas
Pág. 182, 183.

Saludos Totales…

El Dios Tigre ...


Y el cuento, cuenta:



El Dios Tigre
De: Oscar Díaz Arnau


A Raúl “Chupa” Rivero,
emblema de todos, pero
especialmente de Roberta, y de
Pachi, claro

Y cuando el “Chupa” estaba durmiendo – porque ella sabía los horarios de su sueño – entonces no le quedaba más remedio que rezarle a Dios.

Del libro: Warikasaya. Cuentos Stronguistas
Pág. 49

Saludos Totales…

Poema al Chupa Riveros ...


Y el poema dice:

Al Chupa Riveros
Rodny Montoya

El grito inevitable,
Alabanza de piedra al sol,
Era palabra desbocada
Eternidad tallada en la piel
Y un eco de montaña y gloria
Que habitaba en la ciudad.
Pero como en todo,
El silencio se hizo noche sobre la espalda
(Comunión de huesos y tierra)
Y el grito se poso
A la sombra de su historia
Repitiéndose a sí mismo:
Warikasaya Kalatakaya
Warikasaya Kalatakaya.

Y ahora el grito
Es ese temblor de brizna
Antes de la batalla.


Del libro: Warikasaya. Cuentos Stronguistas
Pág. 115

Saludos Totales…

miércoles, 10 de febrero de 2016

Jose Leandro Andrade...

Rendición de París

Cuando era chiquilín descalzo, que pateaba pelotas de trapo en calles sin nombre, se frotaba las rodillas y los tobillos con grasa de lagartija. Eso decía, y de ahí le venía la magia de sus piernas.
José Leandro Andrade era de poco hablar. No festejaba sus goles ni sus amores. Con el mismo andar altivo, y aire ausente, llevaba la pelota atada al pie, bailando rivales, y a la mujer atada al cuerpo, bailando tango.
En las olimpiadas de 1924, deslumbro a París. El publico deliro, la prensa lo llamo “La Maravilla Negra”. De la fama brotaban las damas. Le llovían cartas, que él no podía leer, escritas en papel perfumado por señoras que mostraban las rodillas y echaban humo en aros desde sus largas boquillas doradas.
Cuando regreso al Uruguay, trajo quimono de seda, guantes de color patito y un reloj que le adornaba la muñeca.
Poco duro todo.
En aquellos tiempos, el futbol se jugaba a cambio del vino y la comida y la alegría.
Vendió sus medallas.
Había sido la primera estrella negra del futbol internacional.

Del libro: Espejos
De Eduardo Galeano

Pág. 261

Olimpie de Gouges ...

Olympia

            Son femeninos los símbolos de la revolución francesa, mujeres de mármol o bronce, poderosas tetas desnudas, gorros frigios, banderas al viento.
            Pero la revolución proclamo la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y cuando la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, marcho presa, el tribunal Revolucionario la sentencio y la guillotina le corto la cabeza.
            Al pie del cadalso, Olympia pregunto:
-         Si las Mujeres estamos capacitadas para subir a la guillotina, ¿Por qué no podemos subir a las tribunas públicas?
            No podían. No podían hablar, no podían votar. La convención, el parlamento revolucionario, había clausurado todas las asociaciones políticas femeninas y había prohibido que las mujeres discutieran con los hombres en pie de igualdad.
            Las compañeras de lucha de Olympia de Gouges fueron encerradas en el manicomio. Y poco después de su ejecución, fue el turno de Manon Roland. Manon era la esposa del ministro del interior, pero ni eso la salvo. La condenaron por su “antinatural tendencia a la actividad política”. Ella había traicionado su naturaleza femenina, hecha para cuidar el hogar y parir hijos valientes, y había cometido la mortal insolencia de meter la nariz en los masculinos asuntos del estado.
            Y la guillotina volvió a caer.

Del libro: Espejos
De: Eduardo Galeano

Pag. 172

El Escorpion Rene Higuita ...

Fotos: El escorpión

            Londres, estadio de Wembley, otoño de 1995.
            La selección colombiana de futbol desafía al venerable futbol ingles en su templo mayor, y René Higuita se manda una atajada jamás vista.
            Un delantero ingles dispara un tiro fulminante. Con el cuerpo horizontal en el aire, el arquero deja pasar la pelota y la devuelve con los tacos, doblando las piernas como el escorpión tuerce la cola.
            Vale la pena detenerse a mirar las fotos de este documento de identidad colombiana. Su fuerza de revelación no está en la proeza deportiva, sino en la sonrisa que cruza la cara de Higuita, de oreja a oreja, mientras comete su sacrilegio imperdonable.

Del libro: Espejos
De: Eduardo Galeano
Pág. 299

Cassius Clay...

Alí

       Fue pluma y plomo. Boxeando bailaba y demolía.
       En 1967, Muhammad Alí, nacido Cassius Clay, se negó a vestir el uniforme militar:

-         Quieren mandarme a matar vietnamitas —dijo—. ¿Quién humilla a los negros en mi país? ¿Los vietnamitas? Ellos nunca me hicieron nada.

       Lo llamaron traidor a la patria. Lo amenazaron con la cárcel, le prohibieron seguir boxeando. Le quitaron el título de campeón mundial.
       Ese castigo fue su trofeo. Arrebatándole la corona, lo consagraron rey.
       Cinco años después, unos estudiantes universitarios le pidieron que recitara algo. Y él inventó para ellos el poema más breve de la literatura universal:
-         Me, we.
       Yo, nosotros.

Del libro Espejos
De: Eduardo Galeano
Pag.- 272


Nota de: E.U.P...

Foto: Waynucho


Ordenando algunas cosas encontré  esta pequeña nota que escribió mi señor padre Ernesto Uzquiano Piza ...
Cosas del destino??no lo se, solo se que a el le impacto y lo escribió para que algún dia alguno de nosotros la encontremos, quizás yo ...


Saludos Totales ...

Algo más de 54 Mil Atigrados…


Algo más de 54 Mil Atigrados…
Segundo torneo de 1988…

Y el texto dice:
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Efraín Gutiérrez, reelegido para presidente. El objetivo rearmar el plantel, y comenzar desde el arco, el argentino Caruso, suplente de Galarza en años anteriores volvió a ser contratado; Freddy Valda, era la primera opción para ser el nuevo estratega, no se puso de acuerdo con los dirigentes y así llego el cochabambino Jhonny Bermúdez, de corta trayectoria en equipos profesionales, porque era un entrenador que trabajaba en divisiones menores.

Ante la falta de refuerzos. Bermúdez tuvo que conformarse con el plantel del año pasado y el posibilito la llegada de juveniles como Williams Troncoso y logro la consolidación de Gariazu, como guardameta.

Néstor Raúl Orellana, empezó a destacar con sus goles, ya no tenía la sombra de Panichelli, así que se convirtió en el goleador del elenco, mientras los “Aurinegros” empezaban a mostrar otra fisonomía de juego. En argentina, Ramiro Castillo hacia noticia, en agosto fue contratado por Argentinos Juniors, era un escalón mas arriba en la carrera del “Chocolatín”; el técnico de su nuevo equipo era Nito Veiga, un viejo conocido. En su nuevo club compartió con grandes jugadores, los entonces juveniles Carlos Mac Allister (luego ídolo de Boca) y Fernando Redondo (icono del medio campo de Argentina y Real Madrid).

Las huelgas se hicieron una característica en el plantel, la falta de pago no era entendida; José Saavedra Banzer y Rafael Mendoza, ex presidentes, pidieron la renuncia del directorio, presidido por Gutiérrez. El 22 de agosto (1988), Bermúdez estaba a punto de retirarse por los problemas internos; también la hinchada exigió la salida de los dirigentes, produciéndose el alejamiento de estos y el 13 de septiembre, Rafael Mendoza se hizo cargo del Club THE STRONGEST.

Con un equipo disminuido y sin un banco de suplentes competitivo, el cuadro “Atigrado” se dio modos para pelear los primeros lugares; llego a prueba, el delantero paraguayo, Julián Jiménez, cuando ya se jugaron 10 fechas.

El balance de Bermúdez y los suyos, seis triunfos, un empate y tres derrotas, 17 goles a favor y 12 en contra. Terminar las jugadas en gol era la obsesión de los “Atigrados”, la defensa, se iba afirmando paulatinamente, Gariazu se convirtió en figura y su titularidad no era discutida.

Sin contar con el visto bueno del técnico, el delantero Jiménez siguió practicando, hasta debutar el 16 de octubre en Tarija, en el empate 1 – 1 ante Ciclón. Su anotación en redes contrarias, en la fecha siguiente, en la goleada 3 – 0 sobre Blooming en La Paz.

Bermúdez tenía una opción real, una referencia dentro el área contraria, Jiménez se transformo en el numero 9 esperado; en las últimas fechas, el “Tigre” continuo luchando por el título, con sus limitaciones, incluso en el clásico, perdía 0 – 2; aunque, mostro su antigua garra y nivelo el marcador; Jiménez marco el descuento a los 29 del segundo tiempo y el empate definitivo, obra del “Chancho” Ayaviri, quien quemaba sus últimos cartuchos y logro la paridad, faltando seis minutos para la conclusión del encuentro.

Pasadas las 24 fechas, lograron el Sub campeonato con 31 puntos, quedaron a cuatro del primero, la campaña no fue mala, tomando en cuenta los problemas de preparación, refuerzos y ser un equipo corto en cuanto a nombres. El desafío de Bermúdez, era el de confirmar y consolidar el juego en el segundo torneo de la temporada.

El 14 de diciembre (1988), se inicio el segundo certamen, y comenzaron con el pie derecho, ganaron 2 – 0 a Litoral, con goles de una revelación, Troncoso y de Jiménez, quien se mando un verdadero golazo, ya que este fue de chilena. En la fecha siguiente, vencieron el clásico 2 – 0, con un doblete de Ayaviri, sin duda alguna el Tigre estaba de retorno, y sus rivales lo sentían.

Clasificado a semifinales, debían de enfrentar a su viejo rival de instancias decisivas, Oriente Petrolero; en su último enfrentamiento, por la anterior temporada, los “albiverdes” eliminaron a los Atigrados, sin duda alguna serian partidos emocionantes.

En Santa Cruz, Oriente se impuso difícilmente 1 – 0; en la fecha revancha, los Atigrados rugieron como antes y vencieron 3 – 1; una jornada completa, si Gariazu ya despertaba simpatías por su particular “look”, de melena y barba, pantalones entalladísimos y estilo volador, ese día se podría decir, se gano definitivamente a la hinchada, al contener un penal ejecutado por Celio, el cerebro de los “Orientistas”.

En la final, posterior a la celebración por la eliminación de Oriente, uno de sus enemigos íntimos en definiciones, ahora debía de encarar una difícil misión, enfrentar a la sensación, al “boom” del torneo, Destroyers; los “canarios” contaban en sus filas con varios juveniles de la famosa escuela “Tahuichi”, entre los que destacaban, Erwin Sánchez, “Platini”, por su estilo cerebral, similar al gran jugador francés; Mauricio “Tapera” Ramos, otro volante con llegada y de una zurda con buen remate; finalmente el trió de “mosqueteros” lo completaba Marco Antonio Etcheverry, quien seria bautizado como “Diablo” y llego a ser el futbolista Boliviano más famoso del mundo; esa es otra historia.

El 18 de enero de 1989, se jugó la primera final en Santa Cruz de la Sierra, esa noche el favoritismo quedo por los suelos, porque THE STRONGEST jugó como en su casa y venció 1 – 3 a domicilio, con goles de Ayaviri, Illanes y Ortega. Los “Destroyanos” no lo podían creer, realizaron una gran campaña semanas atrás y debían ganar en La Paz.

El domingo 22 de enero, no únicamente se consagraron campeones sin objeción, sino, que en esa jornada se produjo la asistencia más alta en toda la historia del estadio Hernando Siles; 52. 297 espectadores pagaron su entrada, sumando las 1.840 personas libres; dando un total de 54.137 espectadores; simplemente increíble, algo que solo el TIGRE puede lograr.

El cotejo fue nervioso, electrizante al principio, la expectativa era enorme, Jiménez abrió la cuenta para algarabía de las más de 50 mil personas, ese grito de gol se escucho en toda La Paz; el “negro” Orellana anoto el segundo y definitivo.

La vuelta olímpica fue aplaudida y los futbolistas fueron ovacionados por la tribunas repletas, ahora jugar la Copa Libertadores, versión 89 ante equipos uruguayos. Rafael Mendoza Castellón, desde la presidencia, logro conducir a buen puerto a su querido Club.

Alineación THE STRONGEST campeón segundo torneo 1988:
Parados: Coronado, Gariazu, Illanes, Fontana, Martínez.
Cuclillas: Ortega, Jiménez, Arce, Rocha, Ayaviri, Troncoso.

Texto extraído del Libro: Pasión Centenaria 1908 – 2008
De: Ariel Sanjinés Díaz.
Pág.- 166 – 167 – 168 – 169.
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Las gestas de THE STRONGEST son varias y variadas, y no solo se resumen a lo que aconteció en este nuevo milenio. Y para conocer y sobrevalorar aun mas a nuestra institución Atigrada, es que los invito a leer, averiguar y buscar textos que rememoran e informan de estas variadas gestas y acontecimientos históricos de THE STRONGEST dentro y para el Futbol Boliviano.


Saludos Totales…